Malamén es un restaurante que acaba de abrir sus puertas en el distrito de Polanco, en Ciudad de México, y que toma su nombre de una curiosa leyenda. Es la historia de una misteriosa mujer (conocida como La Mala) que viajaba por el mundo recogiendo y anotando en un gran libro las recetas que más le gustabán. Ese recetarío (real para algunos, fantasía para la mayoría), un día perdido y ahora recobrado, es el que ha dado origen a este local y a su carta.

El interiorismo del restaurante es un proyecto de Ricardo Casas, quien ha pretendido rememorar la época de la misteriosa mujer, sus viajes y recuerdos, a través de cuadros y retratos en las paredes, de objetos y espejos que pueblan las esquinas del local, dándole una fabulosa estética añeja, muy vintage, en la que el color blanco es la amalgama que lo unifica todo.

Me encanta la atmósfera del Malamén, que recuerda (en cierta manera) el cosmopolitismo de los bristots franceses. Me gusta, además, ese exceso en la decoración de paredes y techos, que hacen de este restaurante un excelente (y diferente) proyecto decorativo.

Un must para apuntar en la agenda, a la espera de un futuro viaje a México.

Procedencia de las imágenes: Living Corriere
 
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