He dicho muchas veces que, a pesar de que adoro mi ciudad, envidio a los que viven en Madrid por el montón de eventos deco que se organizan allí casi todos los fines de semana. Pues bien, desde el jueves pasado Bilbao se ha parecido mucho a la ciudad del oso y del madroño, por lo menos en lo que a actos de este tipo se refiere. El jueves por la tarde estaba invitado por Mikel Larrinaga, interiorista por el que sabéis que siento una debilidad especial, a la inauguración de una exposición retrospectiva sobre la obra de su padre, el pintor y escultor Luis de Larrinaga (1923-2006). El acto se celebró en el precioso estudio de Mikel y allí pudimos disfrutar de la obra de este gran artista, así como de las buenas dotes como anfitrión del interiorista. Quienes deseéis visitar la exposición podéis hacerlo mediante cita previa. Si pincháis en este enlace (aquí), tenéis los detalles.

El sábado otra cita, esta vez en la Feria de Desembalaje, uno de los eventos que espero con más expectación cada vez que se celebra, dos veces al año (la próxima será en marzo), no solo por la oportunidad de ver y adquirir piezas preciosas, sino por ver a amigos a los que uno se encuentra en estos saraos. Con más expositores que en ocasiones anteriores, a mí me ha gustado mucho, había (en general) mucho nivel en los objetos expuestos y a precios asequibles (también en general).





En las imagenes anteriores y en las que siguen os dejo algunas de las piezas que más llamaron mi atención, como la magnífica lámpara Fase, de Indoors Madrid, un espléndido espejo sol de madera, que fue la admiración de todos los visitantes, y la mesa sesentera, tipo riñon, de Atelier11. El precioso suzani lo tenían en La Prendería, que venía por primera vez a Bilbao y que me sorprendió por la variedad y calidad de las piezas que trajo. Muchas expectación despertaron los coloridos teléfonos de Popmanía y los que nunca defraudan son los amigos Teresa y Txomin, de El Viejo Almacén, e Itzi, de El Taller de Chloé, los primeros con una genial mesa de oficio (entre otras muchas cosas del estilo industrial que les caracteriza) y la segunda con las piezas delicadas y llenas de encanto a las que nos tiene acostumbrados.

Y seguro que os estáis preguntando si, entre tanta tentación, no me dejé tentar por algo. La respuesta es que sí, por bastantes cosas, pero las tengo a buen recaudo para un poco más adelante (no demasiado), para una sorpresa que os tengo reservada y que estoy seguro de que os va a gustar mucho. ¡Ya veréis! Hasta aquí puedo leer....







Y al día siguiente, el domingo, teníamos cita en el Museo Marítimo de Bilbao, donde se celebraba The Sunday Market, un mercado al estilo londinense, que se repetirá el último domingo de cada mes, y en el que se pueden encontrar muebles, objetos de decoración (El Viejo Almacén y El Taller de Chloé han hecho doblete), ropa, accesorios de moda, artesanía, cupcakes, tartas, etc. La verdad es que el evento ha sido todo un éxito, con gran afluencia de público desde que se abrieron las puertas. Una manera diferente de pasar el domingo, en familia o con amigos, y que estoy seguro de que se va a convertir en todo un clásico de los domingos de Bilbao.






Y ahora a descansar un poco, que el fin de semana ha sido movidito.

 
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