No sé si a vosotros os pasa, pero a mí hay días en los que, a pesar de que soy un urbanita convencido, lo que más me apetece es marcharme a vivir al campo, sobre todo después de descubrir casas como la que hoy quiero compartir con todos vosotros.

Está en el sur de Francia, una zona que adoro y a la que me escapo siempre que puedo (esta es también una de las razones por las que me me ha dado hoy la ventolera de marcharme al campo), para disfrutar, no solo de sus preciosos pueblos sino de la multitud de mercados de pulgas y de brocantes que se celebran todos los fines de semana en la mayor parte de ellos.

Precisamente, los objetos decorativos y el mobiliario que conforman la decoración de la vivienda proceden, casi en su totalidad, de estos mercados, de los que los propietarios son asiduos visitantes. Es por ello que, aún sin un estilo decorativo definido, la casa respira autenticidad y personalidad, la que aportan todas esas piezas que los dueños han ido seleccionando y adquiriendo cuidadosamente.

¡Me encanta! ¿Y a vosotros?

Procedencia de las imágenes: The Telegraph
 
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