Está claro que tener una casa bonita no es cuestión de poder adquisitivo sino de buen gusto. Todos tenemos en mente viviendas de personajes famosos, a los que dinero es lo único que no les falta, que entrarían a formar parte, de cabeza, en las listas de lo que yo denomino "decorarggg", es decir, aquellos proyectos de decoración que, por lo menos a mí, me horrorizan.

Todo esto viene a cuento por la casa que os traigo hoy. Está en Amsterdam y es la vivienda de alquiler de una ilustradora y de un diseñador de muebles, quienes se plantearon no gastar demasiado en su decoración. Todos los muebles, adornos, textiles... que pueblan la casa son piezas de segunda mano, adquiridas, a veces, por cantidades irrisorias, y algunas de las cuales han sido "tuneadas" por los propietarios; lo único nuevo que tienen es un sofá de Ikea, comprado en la sección de oportunidades del establecimiento.

El resultado salta a la vista. Una casa confortable, con buen gusto, en la que apetece vivir. ¿No os parece?

Procedencia de las imágenes: Remodelista
 
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