Me ha sucedido en varias ocasiones que, en mis múltiples periplos por las webs que visito habitualmente, he visto una vivienda que, en un primer momento, no me ha llamado demasiado la atención y que, pasado un tiempo, vuelvo a ver y esa segunda vez surge el flechazo. Es como esas personas que, a primera vista, no te dicen nada y que, poco a poco, conociéndolas, van enamorándote. Pues todo este rollo (¡¡¡¡) para deciros que es lo que me ha sucedido con este loft neoyorquino (en el barrio de Chelsea, en Manhattan) que os traigo hoy.

Antes de nada, he de decir que, muy probablemente, no será del gusto de todo el mundo por el montón de animales disecados que cuelgan en las paredes, algo de lo que yo tampoco soy muy amigo (nunca lo pondría en mi casa) pero que, sin embargo, no llega a molestarme demasiado. 

Se trata de la vivienda del empresario brasileño Houssein Jarouche quien, con la ayuda de su amiga y diseñadora Ana Strumpf, la ha llenado de todo aquello que le gusta: mucho mobiliario industrial (el mueble del baño, en la última foto, es simplemente maravilloso¡) y piezas vintage hallados por la pareja en tiendas de segunda mano y mercadillos de Brooklyn, junto a objetos de importantes diseñadores, como las antiguas pantallas de cristal, de John Derian, que cuelgan sobre la mesa de la cocina y que contrastan de manera genial con la modernidad de los patrones geométricos (en colores brillantes), hechos por Houssein, para cubrir los armarios de la cocina.

Sensacional eclecticismo, ¿no os parece? 

Procedencia de las imágenes: Yatzer
 




 
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