Es un placer encontrar locales que con tan pocas cosas, en lo que a decoración se refiere, logran ofrecer tanto. Es lo que sucede con la cafetería Folks and Sparrow, ubicada en el norte del barrio parisino de Marais. Entrar en ella, de la mano de Franck, su propietario (a la izquierda, en la fotografía anterior), es entrar en un mundo de paredes con la piedra a la vista, de maderas en bruto, sin barnizar, desgastadas por el paso del tiempo, de taburetes con estructura de hierro que, a pesar de parecer todo lo contrario, son comodísimos, al igual que las antiguas cajas de fruta, que también sirven de asiento.

Toda esta sencillez se traslada también a los objetos decorativos (jarrones que son en realidad botes de mermeladas a los que se les ha dado un nuevo uso) y a las piezas de menaje, vasos, tazas y platos que exhiben únicamente su funcionalidad, sin pretensiones ornamentales. Y a pesar de toda esta simplicidad, el local es el summum del acogimiento y de la calidez, el lugar en el que nunca quieres acabar el café (ni de leer el periódico) para no tener que salir de él.

¡Me encanta! Apuntado en la agenda para próximas visitas a la ciudad del Sena.

Procedencia de las imágenes: Folks and Sparrow
 
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