Donde una vez hubo vacas, hoy se levanta esta imponente vivienda, en la ciudad de Moorenweis, en el sur de Alemania. Esta rodeada de magníficos chalets de estilo alpino, pero Michael Schnabl y su esposa Bernadette decidieron adquirir una antigua casa de campo del siglo XIX, con un granero totalmente derruido, y rehabilitarla a su gusto, ya que deseaban algo especial, con personalidad, diferente a lo que tenían a su alrededor.

La reforma pasó por integrar el granero a la casa y dar un aire totalmente nuevo a los interiores. Todo tuvo que ser reconstruido: suelos, paredes, techos... El aspecto era bastante minimalista, cosa que no deseaban, así que intentaron dar un toque más cálido con la decoración, una acertada mezcla de elementos modernos, iconos del diseño (como la lámpara de Louis Poulsen de la cocina), y piezas vintage halladas en mercadillos y tiendas de segunda mano, de las que la pareja es asidua.

El resultado está a la vista. ¿Un must? El baño, con ese precioso bajolavabo realizado con una antigua viga de madera.

Procedencia de las imágenes: New York Times


 
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