El próximo jueves voy a pasar unos días a Copenhague. Es mi segunda visita a la ciudad de la famosa Sirenita, pero ya sabéis lo que me gustan los países nórdicos (¡creo que en una vida anterior debí de nacer por esas latitudes, no sé!), así que ¡encantado de la vida! Y es esta la razón (para ir abriendo boca) por la que quiero compartir hoy con todos vosotros esta espectacular vivienda que se encuentra en el corazón del precioso casco antiguo de la ciudad.

Sabéis que no soy demasiado fan del estilo nórdico despersonalizado (ese en el que todos los muebles parecen sacados del mismo sitio), pero sí del que incorpora piezas con encanto, recuperadas, piezas con alma, ya que imprimen calidez y vida. Es este el caso de la vivienda que nos ocupa. La arquitectura del inmueble es magnífica, de una gran elegancia, en consonancia con el entorno en el que está ubicada.

En cuanto a la decoración, ostenta también una evidente elegancia, conseguida a través de una cuidada selección de mobiliario y objetos decorativos, que auna piezas de diseño, con otras de segunda mano, vintage e industriales, que contrastan perfectamente con la inmaculada blancura de paredes y techos. Lo único que no me gusta demasidado, para mí totalmente prescindible, es el trofeo de caza que cuelga de una de las paredes.

Lo que más me gusta: la increíble biblioteca (repleta de libros) y las dos zonas de trabajo, con mesas antiguas de madera y asientos industriales.

Procedencia de las imágenes: Femina

 
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