Hay gente que piensa que las casas de todos aquellos a quienes nos gusta decorar con piezas vintage son un cúmulo de muebles y objetos viejunos, destartalados, casi inservibles, viviendas oscuras y polvorientas, con olor a madera vieja. ¡Nada más lejos de la realidad! El estilo vintage, bien entendido, es una armoniosa mezcla de elementos, donde las piezas de segunda mano (bien elegidas y en buen estado, en muchos casos restauradas) conviven de manera elegante y sin interferencias con otras de nueva factura, incluso de diseño, en muchas ocasiones alejadas estéticamente de las primeras.

Un magnífico ejemplo de lo que comentamos es este apartamento en Gotemburgo (Suecia), en el que sus propietarios han sabido incorporar, sabiamente, piezas adquiridas en mercados de segunda mano o recibidas como herencia, con otras nuevas. Todo ello sobre un lienzo impoluto, de un blanco radiante, que otorga protagonismo a los elementos decorativos.

¿Qué me decís? ¿Os parece obsoleta esta vivienda? Todo lo contrario, ¿verdad? Respira modernidad y, sobre todo, calidez, gracias a la incorporación de piezas vintage, piezas con alma.

Un must: el espacio de escritorio de las primeras imágenes. Magnífico!!

Procedencia de las imágenes: Alvhem
 
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