William y Katherine andaban buscando una casa más grande que la que tenían en Amsterdam, querían más metros pero también un lugar con encanto y, sobre todo, con cierto aspecto industrial, un estilo que a los dos les gusta. Más de dos años de búsqueda dieron su fruto cuando se toparon con una vieja escuela, en la localidad de Enkhuizen, al norte de Amsterdam, que había estado en funcionamiento hasta comienzos de los años 70.

Fue un flechazo y rápidamente comenzaron las obras de acondicionamiento y reforma. Se respetaron algunos de los elementos estructurales, como algunos suelos, la altura de los techos (que en zonas alcanzan los cinco metros), varias paredes de ladrillo visto, así como algunas puertas y ventanas. En cuanto a la decoración, optaron por una mezcla de piezas nuevas y antiguas (halladas en tiendas de segunda mano y mercadillos), pero sobre todo intentaron seguir un leitmotiv en todos los espacios para recordar el pasado del edificio y su dedicación anterior. Para ello colocaron elementos escolares (mapas, pizarras, pupitres, sillas infantiles, etc...) a lo largo de toda la casa, con un resultado magnífico que unifica y da personalidad a la vivienda.

Creo que el resultado es magnífico, ¿no os parece?

Procedencia de las imágenes: Vtwonen


 
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